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Y EL CIELO LLORÓ EN LARRAGA AL RECORDAR A LA PEQUEÑA MARAVILLAS… (4ª PARTE)

Por   /   28 abril, 2012  /   Sin Comentarios

La localidad navarra de Larraga inauguró este sábado el parque de la Memoria, en honor a los 47 vecinos asesinados durante el franquismo, y la calle en honor a la niña que fue violada y asesinada junto a su padre en agosto de 1936, poco después de que estallara la Guerra Civil. A sus 83 años y bajo una virulenta lluvia, Josefina Lamberto Yoldi, hermana de Maravillas y única superviviente de la familia, acudió una vez más a su pueblo natal, donde se reencontró con su pasado. “Siento impotencia por no poder hacer algo para saber dónde está mi padre. Aunque era de justicia que le pusieran el nombre de mi hermana a la calle, no me siento mejor. Porque nadie me los va a devolver”, comentó emocionada tras el acto a El Informador. Durante toda la mañana, estuvo acompañada por su amiga de la infancia, Esther Los Arcos.

- Josefina, hoy llueve tan fuerte porque están cayendo todas las lágrimas acumuladas en el cielo.

- ¿Pero ya habrá cielo? El cielo y el infierno están aquí. El cielo está llorando, sí, pero no creo que haya cielo de verdad. Si existiera, no habría esperado tanto para impartir justicia.

Este sábado, no había nada que celebrar en Larraga, pero sí mucho que recordar. Y lo cierto es que el cielo pareció sumarse con su desconsolado e incesante llanto a la tristeza de quienes acudieron a la localidad navarra con motivo de la inauguración del parque de la Memoria, en honor a los 47 vecinos fusilados durante el franquismo, y de la calle que llevará el nombre de Maravillas Lamberto Yoldi, la niña de 14 años a la que violaron y quitaron la vida junto a su padre, Vicente, en un paraje del valle de Yerri el 15 de agosto de 1936 (ver primera parte).

Décadas después del brutal crimen, Josefina, de 83 años y única superviviente de la familia, pudo descubrir al fin la placa  que honra a su hermana mayor, colocada frente a la misma casa donde residieron los Lamberto Yoldi hasta que el odio más irracional llamó a su puerta a las dos de la madrugada. Aquella noche, Maravillas, una cría “muy valiente que servía en una casa”, se enfrentó a quienes querían llevarse a Vicente, un afiliado de la UGT “que no iba a misa” pero que jamás se negó a que sus hijas acudieran a la iglesia: “Quiero saber qué le hacen a mi padre”, les recriminó. La respuesta no se hizo esperar: “Pues ven si quieres”. Ésas fueron las últimas palabras que se recuerdan de la pequeña, a la que agredieron sexualmente en el propio Ayuntamiento y delante de su padre antes de matarla.

Acompañada durante toda la mañana por su amiga de la infancia Esther Los Arcos, que también perdió a varios familiares directos durante el franquismo, Josefina no pudo contener la emoción reprimida durante más de tres cuartos de siglo. Tampoco dudó a la hora de adentrarse en el barro y de calarse para ver con sus propios ojos el monolito de piedra que preside el parque, en el que figuran todos los lugares donde fueron asesinados los 47 vecinos del municipio.

Sin embargo, ella insistió una vez más en que no hay homenaje que pueda mitigar su dolor. Porque su único consuelo es encontrar los restos de su padre, aún en paradero desconocido. De Maravillas no quedó nada, ya que su cadáver fue abandonado en un campo, donde un lugareño lo quemó por “humanidad” tras verlo “descompuesto y devorado” por los perros.

“No se puede expresar con palabras. El sufrimiento que pasamos mi madre -Paulina-, mi hermana Pilar y yo no lo conoce nadie ver segunda parte). Siento impotencia por no poder hacer algo para saber dónde está mi padre. Aunque era de justicia que le pusieran el nombre de mi hermana a la calle, no me siento mejor. Porque nadie me los va a devolver. Antes tenían que haber hecho el acto. Son 76 años y yo me voy a morir. Por ley, poco duraré… Estoy ya en la frontera… Por ley, estoy en la frontera”, repetía entre sollozos esta mujer, que poco a poco perdió a todos sus seres queridos ver tercera parte). A escasos metros, el cantautor Fermín Valencia entonaba con su guitarra la melodía que tiempo atrás compuso para perpetuar la historia de Maravillas.

Porque las muertes de la niña y de Vicente tan sólo fueron el comienzo de un calvario marcado por el abandono y la marginación de todo un sistema, incluso de la orden religiosa donde trató de reencontrarse a sí misma como monja cuando cumplió los 21 años. A pesar de que ahora se muestre escéptica, hubo un tiempo “en el que tenía fe”. Hasta que los constantes “desprecios” de sus hermanas y superioras, que le trataban como a “una criada”, le hicieron desistir. Aguantó 46 años, 14 de ellos en Pakistán. De todo aquello sí le ha quedado el amor por los demás, que demuestra como voluntaria en el Comedor Solidario París 365 de Pamplona y doblando ropa de los residentes de la Casa Misericordia, donde vive actualmente.

Al menos, Josefina pudo reencontrarse con su pasado este sábado y recibió infinidad de muestras de cariño. Todos querían fotografiarse con ella. Y no faltaron quienes salieron del anonimato en busca de su perdón. “Antes del acto he visto a dos sobrinos a los que no conocía, que me han pedido disculpas por todo lo ocurrido. Estoy convencida de que mi hermana Pilar falleció de tanto sufrir. Pero me molesta que parte de los vecinos no quisiera poner el nombre de mi hermana a la calle. Incluso las sobrinas propietarias de la casa donde nací, ahora desocupada, no me dejaron poner en la fachada una foto de Maravillas, ni la placa que hay en la sociedad del pueblo”, subrayó. Eso sí, esta vez nadie le arrebató el derecho a dejar un ramo de flores en la entrada del que fuera su hogar.

LA EMOCIÓN DEL ALCALDE DE LARRAGA

Hata el alcalde de Larraga, Antonio Lamberto (PSN), tuvo problemas para proseguir con su discurso cuando mencionó el nombre de la pequeña durante la inauguración del parque. Tal vez porque el abuelo del primer edil, hermano del padre de Josefina, “no ayudó” a Vicente ni a Maravillas “cuando más lo necesitaban”, según relató esta víctima viva de la guerra a El Informador. Eso sí, ambos se fundieron en un sentido abrazo tras concluir los actos. Y ella, al mirarlo, sonrió con ternura, con los ojos de quien ya conoce de sobra los secretos más oscuros de la vida, pero sigue conservando intacta su sencillez.

“Entre los represaliados, hacemos hoy una mención y reconocimiento especial a una mujer, o mejor dicho, a una niña de 14 años que fue violada y asesinada en presencia de su padre para posteriormente ser abandonada. Este caso, que da dolor sólo de leerlo, es el mayor ejemplo de la absoluta barbaridad que fueron capaces de cometer personas de nuestro pueblo con la impunidad que hoy también queremos denunciar”, resaltó el alcalde tras descubrir el monumento.

“Que este recuerdo sirva para que nunca se olvide lo sucedido en nuestra tierra y a nuestra gente. Es muy importante recordar que aquí, en este pueblo, no hubo guerra. Sí había personas que pensaban diferente y por ello fueron vilmente asesinadas, de la manera más miserable posible y con la impunidad del régimen franquista. Hoy hacemos un reconocimiento a nuestros vecinos y vecinas, familiares y amigos, que fueron humillados, maltratados y asesinados por personas que deberían considerarse como terroristas de estado“, destacó Antonio Lamberto.

El primer edil de Larraga señaló que “la memoria” de los fallecidos “no sólo” servirá para alimentar “el recuerdo íntimo de sus allegados”: “También ayudará a fortalecer nuestra voluntad de conocer la verdad, de hacer justicia y de obtener la reparación. El mejor honor que podemos darles es nuestra promesa de que trabajaremos sin descanso para defender los mismos valores que ellos defendieron con sus vidas y para demostrar que sus ideas siguen estando vivas“.

A pesar del aguacero, nadie escatimó en detalles. Tras una breve presentación y el discurso del alcalde, familiares de los fusilados depositaron claveles con los colores de la bandera republicana en cada uno de los 47 agujeros realizados en la piedra del monolito como símbolo de las “balas” que los mataron. Y aunque el césped pronto se convirtió en un lodazal, aún hubo tiempo para un aurresku, bailado sobre una manta de plástico, y para una emotiva jota.

Tal y como adelantó este medio, la iniciativa para dar forma a estos reconocimientos fue aprobada con los votos favorables de los socialistas y Bildu, mientras que los concejales de UPN presentaron un texto alternativo, aunque sí se mostraron conformes con el nombramiento de la calle en honor a Maravillas.

“Los regionalistas querían crear un parque para la paz y la libertad por un chico al que ETA mató en Ordizia y cuyos padres eran de aquí. Nosotros siempre hemos reconocido a todos los fallecidos, pero no tiene nada que ver una cosa con la otra. Han tenido un montón de años para proponer algo en memoria de esta víctima y no lo han hecho. ¿Por qué tenían que plantearlo justo ahora?”, se preguntaban Pedro Ibáñez y Soraia López, que perdieron también a varios allegados durante la dictadura.

NOTA EDITORIAL: El Informador tiene mail redaccion@informador.org). Quienes deseen aportar algún dato relevante sobre el lugar dónde se encuentran los restos de Vicente Lamberto pueden escribir a esta dirección. Este medio se compromete firmemente a poner toda la información recabada a disposición de su hija Josefina Lamberto Yoldi. Y si es necesario, se respetará el anonimato de la fuente.

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