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UN ACTA DE UPN DESVELA QUE BARCINA ACEPTÓ EL PACTO CON CATALÁN ANTE LA EJECUTIVA

Por   /   14 marzo, 2013  /   Sin Comentarios

El documento, reproducido por El Informador, refleja que anunció el acuerdo ante el Comité Ejecutivo el 28 de enero, incluyendo la designación de Carlos García Adanero como vicepresidente segundo y de Amelia Salanueva como secretaria general. Y lo hizo a pesar de sentirse “desautorizada” por Catalán, que veinticuatro horas antes, en una entrevista, había dicho que UPN necesita una forma de hacer política “más honesta”. También instó a su ahora oponente a “liberarse” del “compromiso” si le disgustaba, pero éste reiteró su respaldo al pacto. Sin embargo, el entorno de la presidenta recurrió a la entrevista días después para justificar la ruptura. Distintas fuentes indican que Barcina vetó a Salanueva y el presidente del Parlamento no aceptó la decisión, pero no se han hallado pruebas de ello.

En ocasiones, pocas cuando se trata de asuntos políticos, algunas verdades, no todas, terminan saliendo a la luz. Los documentos suelen ayudar a poner muchas cosas en su sitio. Durante las últimas semanas se han escrito decenas de páginas sobre las tensiones internas que está viviendo UPN tras la ruptura del acuerdo que habían alcanzado la actual líder del partido, Yolanda Barcina, y su vicepresidente, Alberto Catalán, para registrar una candidatura única de cara al congreso del próximo domingo. Grandes divergencias que se han recrudecido con el escándalo de las dietas de Caja Navarra, su devolución y las posibles responsabilidades que deberían derivarse de los cobros.

Como adelantó este medio el pasado 6 de febrero en Twitter y Facebook, Catalán disputará finalmente la Presidencia a Barcina. Pero según ha sabido El Informador, hubo un momento en el que, antes de paralizarlo, la número uno de los regionalistas llegó a anunciar personalmente el pacto al Comité Ejecutivo de la formación. Ocurrió el pasado 28 de enero, pero este detalle pasó entonces inadvertido. De hecho, ningún medio de comunicación lo mencionó, tal vez porque hasta ahora se desconocía.

Página en la que Barcina anuncia el pacto. EL INFORMADOR

Página en la que Barcina anuncia el pacto. EL INFORMADOR

Según refleja el acta de aquella sesión, reproducida en este artículo, la actual líder de UPN subrayó que el acuerdo serviría para “reforzar en gran medida” la figura de Catalán como vicepresidente, “tal y como pretendía” éste, y conllevaría la designación de Carlos García Adanero como vicepresidente segundo y de Amelia Salanueva como secretaria general. Éste es el primer texto oficial que confirma la aceptación de dichas premisas por parte de la máxima representante del Gobierno foral. Condiciones que acabaron convirtiéndose en papel mojado. Lo más curioso es que Barcina trasladó su compromiso a los pesos pesados del partido a pesar de los reproches que lanzó contra Catalán por haber afirmado veinticuatro antes, en una entrevista publicada por Diario de Navarra, que UPN necesita una forma de hacer política “más honesta”. Reproches que, por otra parte, centraron totalmente la noticia de dicho periódico sobre el Comité Ejecutivo. Nadie se hizo eco de la adhesión de Barcina al pacto ante sus compañeros ni de cómo instó a su ahora oponente a “liberarse” del “compromiso alcanzado” si le disgustaba.

Y tal vez estos matices no tendrían mucha relevancia si no hubiera sido la propia presidenta de Navarra la que dio un paso atrás días después y se escudó en la entrevista para justificar la ruptura, según informó el mismo periódico -por ahora no ha trascendido si la decisión formaba parte de una estrategia premeditada-. Distintas fuentes indican que Barcina realmente vetó a Salanueva y quiso que fueran los afiliados los encargados de elegir al futuro secretario general, pero Catalán se negó a prescindir de ella en la candidatura. Ahora bien, este medio no ha hallado pruebas documentales que corroboren este extremo.

El acuerdo se gestó el 11 de enero en una reunión a la que también acudió el expresidente del Gobierno foral Miguel Sanz. Dos días después, Diario de Navarra desveló que Catalán no optaría a la Presidencia del partido, “pero aumentaría su poder en UPN”. La filtración de aquellas conversaciones levantó ampollas en el Comité Ejecutivo. El pacto se cerró el día 24 del mismo mes.

LA REUNIÓN DEL 28 DE ENERO

Los dirigentes regionalistas permanecieron en la sede central del partido desde las 17.00 hasta las 19.00 horas. Acudieron la propia Barcina, Catalán, García Adanero, Salanueva, Sanz, Fermín Alonso, Luis Casado, Ana Elizalde, Eradio Ezpeleta, María Isabel García Malo, Jerónimo Gómez, Esteban Garijo, Nacho Igea, José Iribas, Carlos Salvador, Juan Luis Sánchez de Muniáin, Begoña Sanzberro, Jaime Ubillos y Juan Antonio Sola. Faltaron Marta Sola, Javier Caballero y Rafael Gurrea. Y asistieron, “con voz pero sin voto”, Sergio Sayas y el alcalde de Pamplona, Enrique Maya.

La noticia se confirmó al abordar el último punto del orden del día, que se refería a ‘ruegos y preguntas’. La máxima dirigente del Ejecutivo navarro comenzó su intervención alabando el esfuerzo que habían realizado ambos líderes para lograr un consenso y la concluyó censurando al presidente del Parlamento foral. Pero dejó bien clara su adhesión al pacto.

“La señora Barcina realiza la siguiente exposición: Quiero informar a este Comité Ejecutivo del desarrollo de las conversaciones que hemos mantenido en los últimos días el vicepresidente, Alberto Catalán, y yo de cara a afrontar el próximo congreso de nuestro partido. Tal acuerdo ha consistido, en primer lugar, en reforzar en gran medida la figura del vicepresidente del partido, tal y como pretendía Alberto; y en segundo lugar, en acordar apoyar a los mismos candidatos para los cargos de vicepresidente segundo y secretario general en las personas de Carlos García Adanero y Amelia Salanueva”, recoge el acta.

La presidenta admitió los problemas internos que se habían vivido en los días previos al afirmar que “este acuerdo no ha sido fácil”, pero ensalzó que “ambas partes” habían “cedido” y habían sido “generosas”para “buscar el encuentro”.

“La razón principal que nos ha movido ha sido que, precisamente en los peores momentos políticos y económicos de Navarra durante la democracia y con un nacionalismo más crecido que nunca, UPN no podía permitirse ofrecer una imagen de división interna. Haríamos un flaco favor a todos los que confían en el proyecto de UPN y ofreceríamos el mejor de los regalos a nacionalistas. Eso, evitar en este momento la división de UPN, ha sido lo que a mí personalmente más me ha empujado a buscar el acuerdo por todos los medios”, argumentó antes de atacar a Diario de Noticias por transmitir, desde su punto de vista, una “imagen de debilidad” de ella.

“Además de advenediza, arribista, autoritaria… decía que estaba siendo degradada por el propio aparato de UPN, Barkos hablaba de mi soledad en UPN… La he soportado -la imagen de debilidad- con la serenidad de que merecía la pena hacerlo en aras a un bien mayor: la unidad de UPN, que cientos de afiliados me han estado reclamando durante todos estos días. También, tanto Alberto como yo hemos sobrellevado las filtraciones interesadas en la búsqueda de un vencedor o en empañar la buena disposición de ambos”, agregó.

Pero entonces su tono dio un giro radical y Catalán se convirtió en el blanco de sus críticas por haber señalado, en la entrevista publicada un día antes, que la formación regionalista “necesita un proyecto nuevo, una ambición nueva, una forma de hacer política diferente, más cercana, más honesta, más pegada a la realidad, más apasionada”; que “para configurar en el Parlamento una mayoría que crea en el Amejoramiento y la Constitución, la única fórmula que hay es el entendimiento entre UPN y el PSN”; que ambos partidos están “condenados a hacerlo”, por lo que “hay que buscar las fórmulas para recuperar el entendimiento”; que la coalición con el PPN de cara a las elecciones generales de 2011 “no dio los resultados electorales” esperados; que su formación “debe volar libre”; y que si bien “la solución para salir de la crisis económica no es un anticipo electoral, también es evidente que, si se llega a una situación insostenible en el Parlamento con la oposición empecinada en bloquear al Gobierno, no se podrá consentir y habrá que dar alguna solución”, que podría pasar por “convocar” unos comicios.

BARCINA PASA AL ATAQUE

“Yo hasta el pasado sábado estaba tranquila, satisfecha y convencida de que habíamos resuelto una situación complicada y de que UPN había ganado. Sin embargo, (…) he comprobado con dolor que Alberto Catalán, en la entrevista (…) no sólo rehúsa apoyar a la presidenta del Gobierno de UPN, sino que transmite una desconfianza en quien por medio de este acuerdo va a ser la presidenta de UPN. Particularmente hiriente ha sido la expresión en que se cuestiona la honestidad del proyecto que ambos hemos liderado estos cuatro años, así como del que ha sido en este tiempo secretario general”, valoró Barcina. García Adanero, según el acta, no secundó los reproches y pidió “a todos” que pensaran en “los afiliados y los votantes”.

Barcina y Catalán, en un pleno reciente del Parlamento foral. EDUARDO SANZ

Barcina y Catalán, en un pleno reciente del Parlamento foral. EDUARDO SANZ

 

La presidenta de la Comunidad foral siguió arremetiendo contra su número dos, mientras éste aguardaba el turno de réplica: “No esperaba que Alberto Catalán apoyase una próxima candidatura mía a la Presidencia del Gobierno de Navarra, pero he echado en falta el más mínimo apoyo a la que hoy es la líder de UPN, presidenta del partido y del Gobierno (…). Han sido muchas las personas que me han transmitido la imagen de desautorización pública que ha supuesto esta entrevista”.

Acto seguido, volvió a insistir en su deseo de sacar adelante el pacto hasta el punto de que invitó a Catalán a echarse atrás si él no estaba seguro, algo que en el documento no se vislumbra.

“Quería y quiero, porque creo que es lo mejor para nuestro partido, un acuerdo sincero y leal, en el que todos estemos convencidos de qué es lo mejor. Un acuerdo en el que se hubiese resaltado lo que nos une, que creo que sigue siendo mucho más que no lo que nos separa. Así lo hicieron con acierto el vicepresidente segundo y la candidata a secretaria general -con la que, sin embargo, no quiso contar finalmente para el cargo según las fuentes consultadas-. En las declaraciones que han realizado, han resaltado lo que de positivo para UPN conllevaba este acuerdo. Pero he comprobado que ayer Alberto resaltaba estas diferencias, subrayaba las distancias y, sobre todo, transmitiste desconfianza hacia mi persona. Si como se desprende de la entrevista no tienes plena confianza en esta presidenta hasta el punto de que no merezca ni el más mínimo apoyo, si crees que tu decisión es forzada y contraria a lo que tú crees que debes hacer, este acuerdo no dispone de la solidez suficiente para llevarlo adelante. Por todo ello, es mejor transmitirte que te sientas liberado del compromiso alcanzado con el que tan a disgusto pareces estar”, concluyó.

UN DEBATE MUY CRISPADO

El vicepresidente de UPN fue el primero en responder a Barcina y aseveró que él apostaba por el pacto. Se iniciaba así un convulso debate entre ambos sectores con la citada entrevista y las filtraciones que rodearon al acuerdo como ejes principales.

“El sr. Catalán toma la palabra para decir que lo mismo que se ha afirmado hoy le hubiera gustado con todas las filtraciones -en aparente alusión a la política de comunicación del equipo de Barcina- (…). Pide que se incorpore un punto en los comités ejecutivos sobre declaraciones y entrevistas de los cargos públicos. Afirma que es un hombre de pacto, de lealtad y generosidad; asegura que no ha filtrado nada a los medios de comunicación; que las filtraciones fueron interesadas; y que él llega a acuerdos porque quiere sumar. El sr. Sanz también afirma que ni él ni el sr. Adanero filtraron”, precisa el documento. Veladamente, los dos parecían acusar al entorno de la presidenta de haber difundido a Diario de Navarra el contenido de la reunión celebrada el 11 de enero.

Salanueva se unió acto seguido para solicitar “aclaraciones sobre la mención de la honestidad en la entrevista”, mientras que el expresidente del Ejecutivo estimó que ese término sobraba. No obstante, la candidata de Catalán para la Secretaría General añadió que las declaraciones del número dos del partido no podían interpretarse “como una puesta en duda de la honestidad de UPN, sino como una reclamación de mayor honestidad para la política en general”.

Entonces, Enrique Maya irrumpió en escena para resaltar que la formación regionalista es un partido “honesto” y reclamar “cautela”, porque “no se puede sembrar ni la más mínima duda al respecto”.

El primer edil pamplonés volvió a dar paso a Sanz, quien reivindicó su “legitimidad” para “hablar de la cuestión” porque, a su juicio, es “realmente triste que UPN se circunscriba a dos personas”. El corellano puntualizó que sus compañeros deberían haber tenido “más prudencia” con el acuerdo, de ahí que criticara las “filtraciones”, que calificó de “interesadas”. Quizás por eso exigió “que UPN tenga una estrategia”. “Si no, iremos al pozo”, alertó.

El alcalde de Fustiñana, Juan Antonio Sola, que finalmente aspira a la Vicepresidencia de la formación gracias al apoyo de Barcina, también pidió “cautela” -sobre la honestidad- porque “las consecuencias pueden ser graves y las divisiones internas sólo conducen al desánimo de los afiliados”.

Como era previsible, Sánchez de Munián se adhirió a los argumentos de la presidenta y señaló que le resultaba “doloroso que el vicepresidente de UPN no haya respaldado la tarea del Gobierno, cuando éste se está dejando la piel”.

La división volvía a ponerse de manifiesto una vez más, pero García Adanero demandó a sus compañeros que pensaran “en los afiliados y en los votantes”. Y aunque Sayas, hombre de confianza de Barcina, esgrimió que Catalán estaba debilitando a la presidenta de UPN al no cerrar la puerta a una candidatura al Ejecutivo foral, llegó a decir que el presidente del Parlamento foral “no piensa lo que dijo acerca de la honradez del partido”.

En el bando contrario, Begoña Sanzberro, exconsejera de Desarrollo Rural y Medio Ambiente con Sanz e incluida en la lista del vicepresidente de UPN, reconoció que “no hay apoyo” a Barcina, pero no la consideró “desautorizada”. Incluso se atrevió a recordar que la formación actualmente “no está respaldando la tarea del anterior Gobierno”.

Por el contrario, la primera teniente de alcalde de la capital navarra, Ana Elizalde, siempre leal a la presidenta, declaró que “partido y Gobierno no son algo diferente” y que “cuando hace declaraciones UPN, las hace como partido que sostiene al Gobierno”.

Así mismo, Jerónimo Gómez calificó de “positivo” el pacto y animó “a mantenerse en él”, mientras que el alcalde de Tudela, Luis Casado, afín a Catalán, replicó a Elizalde que “sin partido no hay Gobierno” y que no le había parecido “bien” la entrevista, pero no estimaba que la presidenta hubiera sido “desautorizada por eso”.

Antes de que se cerrara el turno de intervenciones, el secretario de Organización, Eradio Ezpeleta, dijo que prefería quedarse “con lo positivo” y destacó que “nadie en la calle valora estas declaraciones”. El consejero de Educación, José Iribas, del núcleo de Barcina, recalcó que “tanto el vicepresidente como la presidenta se deben apoyar mutuamente”.

Finalmente, Catalán negó que hubiera “desautorizado” a la número uno de UPN, animó “a sumar” y aseguró que él “siempre habla en casa”.

LAS CONDICIONES DEL PACTO

El pacto también establecía que mientras la presidenta del Gobierno foral continuase al frente del Ejecutivo, Catalán asumiría como vicepresidente gran parte de las funciones que ahora le corresponden a ella -el vicepresidente tiene un poder escaso, que se limita prácticamente a sustituir al número uno si resulta necesario y a que éste pueda delegar en él cualquiera de sus cometidos-.

Así, se encargaría de “cumplir y hacer cumplir los acuerdos de los órganos de UPN; de supervisar las actividades de todos los órganos del partido; de formular a los órganos de UPN las propuestas y acuerdos que estime oportunos; y de asumir temporalmente, en caso de urgente necesidad, las competencias de los órganos colegiados de la formación”. En manos de Barcina quedaría la “representación legal y política del partido y convocar y dirigir a los órganos de la formación regionalista”.

LA RUPTURA DEFINITIVA

El 2 de febrero, el sector de Barcina remarcó en Diario de Navarra que ésta se estaba replanteando “seriamente” el acuerdo debido a una “crisis de confianza” hacia el vicepresidente, avivada tras la polémica entrevista. Desde el entorno de la presidenta volvieron a hacer hincapié en que ésta se había sentido “desautorizada”, aunque en el Comité Ejecutivo había confirmado su intención de sacar adelante el pacto. La ruptura se consumó poco después cuando, según fuentes regionalistas, Barcina cambió de idea y rechazó la inclusión de Salanueva en la candidatura única, lo que provocó el rechazo de éste.

Cuatro días más tarde, El Informador adelantó que el presidente del Parlamento de Navarra disputaría la Presidencia del partido a su actual líder. Y que así se lo había trasladado a numerosos afiliados. Aunque hasta el 1 de marzo, fecha límite para registrar las candidaturas, se especuló con la posibilidad de reconducir la situación, lo cierto es que ambos líderes ya habían tomado una decisión.

Tal y como avanzó este medio en las redes sociales, Barcina eligió para la Vicepresidencia a Juan Antonio Sola, mientras que Catalán escogió a la presidenta de la Asociación de Mujeres Blanca de Navarra, Conchi Mateo, directora de Participación Ciudadana, Juventud y Deporte del Ayuntamiento de Pamplona y policía municipal de la capital navarra. Para la Secretaría General, la primera se decantó finalmente por el primer edil de Noáin, Óscar Arizcuren, mientras que su oponente continuó firme en su idea de apostar por Salanueva.

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