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LUCÍA Y CANDELA, LAS CHICAS QUE HALLARON Y DEVOLVIERON UNA CARTERA CON 1.900 EUROS

Por   /   24 abril, 2013  /   Sin Comentarios

El pasado 2 de febrero, Lucía Asirón Villanueva y Candela Guerrero García, de 15 años y estudiantes del Liceo Monjardín de Pamplona, encontraron una cartera con unos 1.900 euros en la calle Gayarre. Según han relatado a El Informador, no dudaron en llamar al 092 para entregarla, aunque inicialmente sintieron “muchos nervios” y “miedo”. Pertenecía a un ciudadano “paquistaní”, que la recuperó en la Oficina de Objetos Perdidos del Ayuntamiento. Sin embargo, el gesto de estas dos adolescentes no trascendió. Y en estos dos meses y medio, el Consistorio y la Policía Municipal no han contactado con ellas, a diferencia de lo que hizo la Policía Foral con otras dos chicas a las que felicitó públicamente tras devolver 6.450 euros. Ojalá reaccionen y concedan a estas muchachas el reconocimiento oficial que se merecen.

Candela (izda.) y Lucía (dcha.), dos adolescentes que son un ejemplo para muchos adultos. EDUARDO SANZ

Candela (izda.) y Lucía (dcha.) son un ejemplo para muchos adultos. EDUARDO SANZ

 

En un momento en el que la corrupción y los conflictos sociales apenas dejan espacio ni tiempo para todas esas noticias que aún pueden arrancarnos una sonrisa, algunas historias, por intrascendentes que parezcan, nos ayudan a conservar la fe en quienes algún día dirigirán este mundo: los más jóvenes. Poco importa si los hechos se produjeron hace más de dos meses, especialmente cuando el caso no se dio a conocer entonces. Dicen que la Justicia es dar a cada uno lo suyo. Y ellas se merecen un reconocimiento, aunque sea a través de este sencillo reportaje.

Cursan 4º de ESO en el Liceo Monjardín de Pamplona y ni siquiera han cumplido los 16. Pero Lucía Asirón Villanueva, la mayor de tres hermanos, y Candela Guerrero García, la pequeña de otros tres, han demostrado con hechos que tienen valores. Probablemente más que algunos dirigentes que, en lugar de esconder la cabeza bajo tierra como los avestruces, aún se atreven a sacar pecho cuando hablan de devoluciones. Los padres de estas dos adolescentes nacidas en la capital navarra pueden sentirse orgullosos. Ellas se definen como unas “chicas normales” y “buenas estudiantes”. Tal vez su humildad sea, precisamente, una de sus mayores virtudes.

Todo ocurrió el pasado 2 de febrero, sábado, poco después de las seis de la tarde. Lucía y Candela se dirigían a la bajera que comparten con su cuadrilla en el barrio de La Milagrosa cuando vieron algo en el suelo que les hizo detenerse súbitamente junto al número 40 de la calle Gayarre. Dudaron un instante.

Cartera hallada por Lucía y Candela. CEDIDA

Cartera hallada por Lucía y Candela. CEDIDA

“Le dije a Candela que parecía una cartera, aunque al principio no se distinguía bien. Cuando nos acercamos más y nos agachamos, comprobamos que, efectivamente, aquel bulto era una cartera. ¡Y estaba llena de billetes! Junto a ella también había una cartilla de una entidad bancaria, un DNI…”, rememora Lucía.

Ambas admiten que se pusieron “muy nerviosas” porque jamás habían visto tanto efectivo junto. Durante aquellos interminables segundos, no se atrevieron a contarlo. Sintieron “miedo”. “Estábamos temblando. Pensamos que se le habría caído a algún vecino porque había aparecido al lado de un portal, pero nos llamó mucho la atención que alguien saliera a la calle con todo ese dinero encima”, precisa Candela. El propietario era “un ciudadano de origen paquistaní con un nombre muy extraño”. “Creo que se llamaba Javad Abad o algo así, aunque no puedo asegurarlo porque nos encontrábamos muy inquietas”, apostilla Lucía.

Lejos de pensar en apropiarse del dinero, acto seguido pararon a un “hombre mayor” para preguntarle qué pasos debían dar. Él les facilitó un número que ahora no recuerdan, pero finalmente optaron por telefonear al 092 de la Policía Municipal. Tomaron la decisión sobre la marcha, sin hablar antes con nadie.

“No nos planteamos quedarnos con semejante cantidad. Ni siquiera con una parte. Eso es distinto a ir por la calle y ver cinco euros en el suelo… Después de llamar a la centralita de la Policía Municipal, nos fijamos en que había tanto billetes pequeños como algunos de 200. Al final decidimos contabilizar el dinero, pero antes de que termináramos aparecieron dos policías en coche”, afirma Candela. “¡Nunca había visto uno de 200!”, exclama Lucía. En total, la cartera contenía unos 1.900 euros.

Los efectivos pidieron a las dos amigas que concretaran el lugar exacto del hallazgo, y les explicaron que llevarían la cartera a la Oficina de Objetos Perdidos del Ayuntamiento de Pamplona. “Eran bastante jóvenes y guapos. Nos dieron las gracias”, bromea Lucía.

Candela (izda.) y Lucía (dcha.) son alumnas del Liceo Monjardín. EDUARDO SANZ

Candela (izda.) y Lucía (dcha.) son alumnas del Liceo Monjardín. EDUARDO SANZ

 

Pocos minutos después, dos hombres, uno de ellos “muy nervioso” y que podría ser el dueño del dinero, se personaron en el local de las adolescentes. Tras llamar a la puerta, les preguntaron si habían visto la cartera. “Les contestamos que sí, que habíamos telefoneado a la Policía Municipal y la habíamos devuelto. No sabían qué hacer, de modo que nosotras se lo explicamos. Se quedaron más tranquilos y nos dieron las gracias, aunque no nos dijeron nada más”, indica Candela.

LAS BROMAS DE SUS AMIGOS

Inevitablemente, hubo quienes, con tono jocoso, cuestionaron su decisión. Y les recriminaron cariñosamente que no se hubieran guardado algunos euros del ‘botín’ para adecentar su bajera, a pesar de que su paga semanal apenas asciende a ocho euros. “No nos arrepentimos en absoluto. Nos sentimos bien y comentamos que habíamos hecho la acción del día, aunque por dentro aún estábamos nerviosas”, resaltan entre risas.

Lucía escribió entonces a su madre desde su teléfono móvil. Quería compartir su pequeña hazaña con ella. Junto a una fotografía de la cartera, redactó lo siguiente: “Mami, estábamos yendo a la bajera Cande y yo y nos hemos encontrado esta cartera y esta cartilla de un ciudadano paquistaní. Hemos llamado al 092, ha venido una patrulla y han cogido el dinero. Estamos felices. Te sentirás orgullosa de tu hija, ¿no?”. Y como no podía ser de otra manera, mami asintió: “¿En serio? Estoy súper orgullosa. ¿Y qué os han dicho los policías?”, replicó. “Que mil gracias”, concluyó Lucía.

SIN NOTICIAS DEL AYUNTAMIENTO

Desde entonces, ni el Consistorio pamplonés ni el Cuerpo local se han puesto en contacto con Lucía y Candela. Y su gesto no se ha difundido públicamente. Nada que ver con lo ocurrido el pasado 2 de marzo, cuando otras dos adolescentes recibieron una metopa honorífica en el día de la Policía Foral por haber devuelto 6.450 euros tres meses y medio antes. El dinero apareció el 20 de noviembre de 2012 en el centro comercial Itaroa. Fue descubierto dentro de un bolso.

Candela (izda.) y Lucía (dcha.) se merecen un reconocimiento oficial. EDUARDO SANZ

Candela (izda.) y Lucía (dcha.) se merecen un reconocimiento oficial. EDUARDO SANZ

 

Dos días después, el Gobierno de Navarra emitió un primer comunicado para dar a conocer los hechos. Y repitió el gesto en marzo, esta vez con nombres y apellidos. La segunda nota de prensa mencionaba expresamente las identidades de las muchachas y adjuntaba una fotografía en la que ambas posaban orgullosas con sus placas, entregadas por la presidenta del Ejecutivo foral, Yolanda Barcina.

Afortunadamente, hay tiempo para reaccionar. Porque estas chicas, al igual que sucedió con Maider Eguilaz e Idoia Iriarte, se han ganado con creces una felicitación oficial. Y el 27 de septiembre se celebra el día de la Policía Municipal, que coincide con la festividad de San Miguel.

Las causas del silencio municipal no han trascendido. Las dos estudiantes del Liceo Monjardín apuntan que los agentes no anotaron sus nombres ni sus datos personales. Ellas no le dieron mayor importancia, aunque a sus padres les extrañó. Ahora bien, este medio ha confirmado que el dueño de la cartera pudo recuperarla sin problemas.

Las dos adolescentes no se arrepienten de haber devuelto el dinero. EDUARDO SANZ

Las dos adolescentes no se arrepienten de haber devuelto el dinero. EDUARDO SANZ

 

Normalmente, en este tipo de casos se deja constancia de la persona que encontró el objeto, de la fecha, la hora, el lugar, etc. El motivo es doble: por un lado, el artículo 615 del Código Civil establece que si transcurren dos años sin que nadie reclame el objeto extraviado, quien lo encontró tiene derecho a quedárselo si lo solicita; y, además, los propietarios a menudo suelen dar a cambio una gratificación.

En este sentido, el artículo 616 del Código Civil recoge el derecho de quien devuelve el objeto a recibir una recompensa por parte del propietario, equivalente a la décima parte de su valor cuando éste es inferior a doce euros, y a la vigésima parte cuando supera dicho importe. Pero en la mayor parte de los ayuntamientos esta práctica no se lleva a cabo. Es el caso de Pamplona, donde la recompensa por parte del dueño es “voluntaria”, según aseguran desde el Servicio de Atención Ciudadana.

Localizar a Lucía y Candela no parece una tarea complicada, sobre todo teniendo en cuenta que este medio lo ha conseguido sin grandes dificultades, que todas las llamadas realizadas al Centro de Coordinación Operativa de la Policía Municipal (CECOP) quedan debidamente registradas, y que un hombre que podría ser el propietario de la cartera conoce la ubicación de su bajera.

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