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1936-2012: EL VIAJE DE ‘UNIDOS POR LA VERDAD’

Por   /   16 diciembre, 2012  /   Sin Comentarios

El coordinador editorial de El Informador, Gorka Moreno, narra su experiencia durante las presentaciones de su primer libro, ‘Unidos por la verdad 1936-2012’, celebradas esta semana en Pamplona, Aoiz y Estella. Por primera vez en Navarra, un libro se centra más en los hijos de los 3.500 asesinados a raíz del golpe militar de 1936 que en los fallecidos, a los que también se recuerda. Esther León, Mirentxu y Mikele Aguirre, Tomás Dorronsoro y Josefina Lamberto, un ejemplo para quienes se enfrentan al futuro sin esperanza, abren sus corazones; relatan sus vidas, desde la infancia hasta la actualidad; y rememoran cómo lucharon para rehacerse tras perder a sus seres queridos y para que se reconociera a los fusilados. El 50 por ciento de los beneficios se destinará al Comedor Solidario París 365 y al proyecto Casa Belén de Tegucigalpa (Honduras), hermanado con éste.

De izda. a dcha., Mirentxu Aguirre, Antontxu Zabalza, Josefina Lamberto, Gorka Moreno, Esther León, Josetxo Ramos y Mikele Aguirre, tras el acto del París 365. MANUEL CORERA

De izda. a dcha., Mirentxu Aguirre, Antontxu Zabalza, Josefina Lamberto, Gorka Moreno, Esther León, Josetxo Ramos y Mikele Aguirre, tras el acto del París 365. MANUEL CORERA

 

12 del 12 de 2012. “Buen augurio”, pensé. Mis sospechas se cumplieron cuando me fijé en Arcadio, que perdió a cuatro familiares directos a raíz del golpe militar de 1936. No nos conocíamos, pero me escuchó con lágrimas en los ojos y logró que tuviera serias dificultades para proseguir con mi intervención en varias ocasiones, al igual que mi madre y mi padre, a los que no podía mirar a la cara por miedo a emocionarme. Arcadio no es uno de los protagonistas de ‘Unidos por la verdad 1936-2012’, mi primer libro, pero se sintió parte de él. Y tiene todo el derecho del mundo. Incluso intervino en el turno de preguntas para compartir su dolor durante unos segundos con los demás.

'Unidos por la verdad 1936-2012' ya está a la venta. EL INFORMADOR

'Unidos por la verdad 1936-2012' ya está a la venta. EL INFORMADOR

Al concluir la presentación, celebrada en el Comedor Solidario París 365, me saludó cariñosamente e intercambiamos unas entrañables palabras. Sólo por la alegría que me transmitió cuando le dediqué un ejemplar ya ha merecido la pena escribir ‘Unidos por la verdad 1936-2012’, una modesta obra, promovida sin grandes medios. Eso sí, escrita con todo el cariño del mundo.

A mi lado se encontraban quienes narran sus vidas en estas páginas. Esther León Itoiz, de 81 años; hija de Aurelio, alcalde de Aoiz asesinado; y esposa del precursor de las ikastolas en Navarra, Jorge Cortes Izal, fallecido en 2010. Mirentxu y Mikele Aguirre Aristizabal, de 76 años; hijas póstumas de Fortunato, el primer edil de Estella al que los nacionales asestaron dos tiros tras predecir el golpe militar; y rostro visible durante ocho años de la Asociación de Familiares de Fusilados y Desaparecidos de la Comunidad foral. Y Josefina Lamberto Yoldi, de 83 años y única hermana viva de Maravillas, la niña de Larraga a la que violaron y mataron junto a su padre, Vicente. También acudieron Antontxu Zabalza y Josetxo Ramos, de 76 y 83 y maridos de Mirentxu y Mikele Aguirre respectivamente. Lamentablemente faltó Tomás Dorronsoro, de 88 años, a quien sólo el amor ayudó a superar los traumas que arrastraba por haber perdido de golpe a su padre, Corpus, que había ejercido como primer teniente de alcalde de Pamplona; a su hermano; y a su tío, ambos llamados Jesús. Al igual que su esposa, Ceci Garayalde, de 86 años, no pudo asistir por motivos más que justificables.

Ni pude ni quise esconder quién es el autor de ‘Unidos por la verdad 1936-2012’, el primer libro en la Comunidad foral que no se centra en los asesinados en 1936, a los que también se recuerda, sino en sus hijos; en aquéllos para quienes la muerte no fue el final, sino el principio de una durísima e interminable travesía, en la que se han enfrentado a gigantes de carne y hueso con la verdad como única arma. Por eso me siento unido a ellos: porque todos buscamos la verdad, cada uno en su ámbito. De ahí el título. El libro está disponible en más de treinta librerías de Navarra y Euskadi -su precio es de 15 euros y el 50 por ciento de los beneficios se destinará al propio París 365 y al proyecto Casa Belén de Tegucigalpa (Honduras), hermanado con éste-.

Más de cien personas llenaron el París 365, ese rincón de Pamplona donde la humanidad ha encontrado un confortable recodo para anidar y guarecerse del maldito huracán que está acabando con nuestra fe. Hijos de fusilados, representantes de distintos partidos que acudieron a título personal, amigos, familiares… Puedo asegurar que allí dentro había mucha pluralidad. Uno de mis hermanos fue quien mejor describió el acto: “Lo más emotivo ha sido comprobar el cariño y la complicidad que os une a los protagonistas y a ti”.

Los protagonistas y el autor (centro izda.), durante la presentación del libro. MANUEL CORERA
Los protagonistas y el autor estuvieron arropados por otras víctimas, familiares, amigos y políticos de distintos partidos. MANUEL CORERA

 

Curiosamente, tanto Esther León como Josefina Lamberto tuvieron que acudir a un comedor social tras perder a sus seres queridos en 1936. Pero fue José, un hombre que ha sufrido mucho, quien me confirmó con su generosidad que había elegido el mejor lugar posible para el evento. Él me ayudó a colocar todas las sillas, a mover las mesas, a acondicionar el local y a evitar los nervios de última hora.

Unos minutos más tarde, recibí unas flores inesperadas de alguien que siempre encuentra las palabras apropiadas para mantenerme a flote cuando el abatimiento o la ofuscación me invaden. A miles de kilómetros de la capital navarra, hizo que me temblaran las piernas por primera vez aquella tarde. “Felicidades por tu libro, Gorka. Sé el esfuerzo y la ilusión que has puesto en él. Y espero que consigas hacerlo llegar a la gente, sobre todo porque detrás de esto hay una buena causa y un gran corazón que sigue luchando por cambiar pequeñas grandes cosas en el mundo. Enhorabuena. No dejes nunca de ser como eres. Un abrazo”. Las piezas empezaban a encajar.

El comedor del París 365 y el bar se llenaron durante el acto. MANUEL CORERA
El comedor del París 365 y el bar se llenaron durante el acto. MANUEL CORERA

 

Luego llegaron las presentaciones entre mis seres queridos, Esther, Josefina, Mikele, Mirentxu, Antontxu y Josetxo. Personas que jamás se habían visto hablaban entre ellas a pecho descubierto. Me distancié para observarlos. Y fotografié mentalmente aquel instante antes de regalar a cada uno de mis nuevos ‘abuelos’ y ‘abuelas’ un libro que Josefina Lamberto, como siempre, trató de pagar. “Esto vale un dinero, mi chico. Yo sé muy bien cuánto cuestan las cosas”, me comentó mientras me acariciaba la cara con su mano derecha. Así es Josefina. Obviamente, no acepté su oferta.

Tocaba hablar. Y hubo que hacerlo bien alto porque el micrófono nos jugó una mala pasada, a pesar de que lo había probado infinidad de veces. Demasiados móviles alrededor, electroduendes… ¡Quién sabe! No todo puede salir perfecto.

“Este libro es un pequeño acto de justicia con los hijos de los fusilados en Navarra a raíz del golpe militar de 1936. Da igual quién lo haya escrito. El espíritu de lucha y sacrificio que han mostrado siempre sus protagonistas puede alentar a quienes se enfrentan al futuro sin esperanza. A mi juicio, son un ejemplo para los jóvenes. Les propuse compartir sus vivencias porque ellos, al igual que se hizo con sus padres, se merecían un reconocimiento. Conocen mejor que nadie la injusticia y el sufrimiento, pero nunca se han rendido ni han actuado cegados por la ira. Poco importa si uno comparte o no sus ideas políticas. Al leer sus reflexiones, uno recuerda inevitablemente los valores por los que realmente merece la pena dejarse la piel en esta vida. A pesar del dolor acumulado y de las zancadillas que les han puesto una y otra vez, han trabajado con respeto e integridad. Y da la casualidad de que ninguno se adhiere por completo a un partido político. Como suele decir mi querido Tomás Dorronsoro, ‘a mí me importan las personas, no las siglas’. Se han llevado demasiadas decepciones. Porque sólo unos pocos se han preocupado realmente por ellos. Algunos de ellos están hoy aquí. Son cuatro los que narran sus vidas, pero otros hijos de los 3.500 asesinados en la Comunidad foral también deberían aparecer. Sin embargo, es imposible incluir a todos. Espero que los demás me perdonen.

Esther León Itoiz, durante su intervención. MANUEL CORERA
Esther León Itoiz, una vez más, sonrió. MANUEL CORERA

 

Siendo apenas unos críos, tuvieron que aprender a vivir con el miedo metido en el cuerpo y el desprecio de sus vecinos grabado en el corazón. Les arrebataron la infancia de un plumazo y de la manera más vil que uno puede imaginar: sin darles la posibilidad de comprender de dónde procedía tanto odio.

La juventud les llevó por caminos muy distintos. Algunos, como admiten sin tapujos, contaron con apoyo suficiente como para salir adelante a base de esfuerzo, de mucho trabajo y de sufrir en silencio. Encontraron el amor y rehicieron sus vidas, aunque el pasado se les aparecía a menudo para recordarles que tal vez se pueda perdonar, pero difícilmente olvidar. Otros, sin embargo, no tuvieron opción y jamás gozaron de una oportunidad.

El destino les reunió cuando llegó el momento de luchar por la memoria de sus seres queridos y por sus convicciones, que chocaban de bruces contra el silencio institucional instaurado ante una realidad que muchos preferían ocultar. Salieron airosos, con la cabeza bien alta y dando una lección de humanidad a quienes se autodefinen como protectores de los valores democráticos.

De Esther me quedo con esa sonrisa inocente que jamás borró de su rostro durante nuestras entrañables conversaciones, por muy duro que fuera el tema que estuviera abordando; de Mirentxu y Mikele, con su perseverancia y su carácter picaruelo y bromista; de Tomás, con su infinita bondad y su sentido de la lealtad; de Josefina, con su capacidad para amar y no arrojar la toalla, a pesar del abandono y la marginación que ha padecido; de Antontxu, marido de Mirentxu, con su tenacidad e implicación en la causa de su pareja, digna de admiración; de Ceci, esposa de Tomás, con su gran vitalidad; y de Josetxo, marido de Mikele, con su serenidad. Pagaría por tener su templanza, se lo aseguro. Y creo que mi madre también -hubo risas, sobre todo entre quienes me conocen-.

Josefina Lamberto (centro) pide a los jóvenes que "hinquen mucho los codos". MANUEL CORERA
Josefina (centro) pidió a los jóvenes que “hinquen mucho los codos”. MANUEL CORERA

 

EL PADRE DE MARAVILLAS Y JOSEFINA

La credibilidad de estas personas está fuera de toda duda. En el libro, editado por Sahats, demuestran con infinidad de detalles que jamás se han movido por intereses políticos, sino por el recuerdo y el amor hacia sus seres queridos. Algunos incluso dedican palabras de afecto a personas que uno jamás imaginaría.

Ojalá algún día pueda devolverles todo el calor que me han dado. Pero creo que sólo podré compensarles si junto a personas de diferentes sensibilidades políticas con las que llevo meses investigando, logramos encontrar los restos de Vicente, padre de Josefina, ya que de Maravillas no quedó nada. O al menos, si conseguimos confirmar el punto exacto donde lo enterraron, porque la pieza en la que podría yacer se vio afectada por la concentración parcelaria de 1971, lo que dificulta mucho los trabajos. Creo que estamos muy cerca de precisar el área donde lo inhumaron, aunque luego habrá que ver si el cuerpo sigue en la misma zona que entonces. Sólo deseamos que Josefina descanse tras tanta angustia y soledad y que cumpla al fin su sueño de recuperar a su padre. Cuando lean su historia, me entenderán perfectamente.

He optado por un estilo muy sencillo y accesible, donde mi papel queda relegado al de mero enlace de las opiniones de los protagonistas. Ahora bien, en algunas ocasiones también he aportado mis sentimientos en un intento por demostrar que las generaciones que me separan de ellos pueden convertirse en un elemento de acercamiento. Pero apenas he recurrido a artificios literarios.

No quise endulzar ni magnificar su mensaje, sino mostrarlo con la misma naturalidad con la que me lo transmitieron. Hemos pasado tantas horas juntos corrigiendo los textos… Buscaba que todos se sintieran identificados con el resultado final porque me siento muy afortunado de que hayan confiado en mí. En el fondo, este libro les pertenece. Lo más importante son sus testimonios, que esconden infinidad de sorpresas. Estas personas han sufrido la crueldad humana como pocos durante 76 años, han luchado contra ella con respeto e integridad y se han dejado el alma para restituir el honor de los asesinados. Pero lo más loable es que han obtenido grandes logros sin estridencias ni discursos destructivos. Tomemos nota”, expliqué.

Antontxu Zabalza presentó al autor. MANUEL CORERA
Antontxu Zabalza presentó al autor. MANUEL CORERA

 

LAS PALABRAS DE LOS FAMILIARES

Acto seguido, formulé varias preguntas a mis nuevos compañeros de viaje para que todos pudieran comprobar con sus propios ojos por qué había caído rendido ante ellos. Quería que se sintieran a gusto, como en casa. Así que traté de ponerles las cosas más fáciles, aunque volvieron a sorprenderme una vez más. Porque no necesitaron ninguna ayuda para expresar sus sentimientos a los demás.

Mirentxu Aguirre, presidenta de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra desde su creación en 2002 hasta 2010, resaltó que la premisa del colectivo de no hacer política “les dio más credibilidad ante la sociedad, aunque eso hubo que demostrarlo día a día”. “Creo que se consiguó. Y la asociación tampoco hace política ahora. Por eso tiene el prestigio que tiene. Nuestra primera Junta era de distintas sensibilidades y supimos actuar por lo que nos unía: el reconocimiento de nuestros familiares, su dignidad e, incluso, el poder llevarlos junto a sus seres queridos. Y ahora se sigue haciendo lo mismo. Nosotras, por suerte, recuperamos a nuestro padre de los primeros. Pero hay gente como Josefina que todavía no ha podido enterrar al suyo”.

Mirentxu explicó que la asociación no nació para hacer política. MANUEL CORERA
Mirentxu explicó que la asociación no nació para hacer política. MANUEL CORERA

 

Por su parte, Mikele Aguirre recordó el punto de inflexión que supuso la declaración aprobada en 2003 por el Parlamento foral para reconocer las masacres cometidas y las circunstancias en las que se produjeron. “No nos lo creíamos porque nunca pensamos que llegaríamos a tanto. Pero a la vez nos acordamos de ama, que no pudo vivir ese momento que siempre tenemos en nuestra mente”.

Mikele y Moreno charlan durante el evento, que tuvo lugar en el París 365. MANUEL CORERA
Mikele y Moreno charlan durante el evento, que tuvo lugar en el París 365. MANUEL CORERA

 

Aunque jamás había contado su vida y es muy discreta, Esther León Itoiz señaló que no se asustó cuando vio su historia en el papel. A ella tampoco le acongojó el miedo escénico. “Parece imposible que ahora puedas contarlo todo sin que te ocurra nada. Cuentas, cuentas, cuentas… No sé si me habré pasado. Yo creo que no -en ese instante, me miró y el público rompió a reír-. Gorka y yo nos lo hemos pasado fenomenal y ha sido una experiencia muy agradable. Tengo la suerte de que me acuerdo de todo lo que ocurrió desde 1936. Para mí, lo principal en la vida es ser sincero y sacar lo que llevamos dentro, pero con respeto para que haya paz en estos tiempos tan terribles”.

Entre los asistentes se pudo ver a numerosos familiares de fusilados. MANUEL CORERA
Entre los asistentes se pudo ver a numerosos familiares de fusilados. MANUEL CORERA

 

Así mismo, Josefina Lamberto mostró su deseo de que los libros de texto incluyan algún día relatos como el suyo “para que nadie vuelva a pasar por lo mismo” que ellos. Rogó a los más jóvenes “que hinquen bien los codos” y les pidió que sean “buenas personas” porque “hoy en día falta mucho de eso”.

Y a pesar de que Dorronsoro no estuvo presente, leí algunas de sus frases más enternecedoras. “Me entusiasma que haya personas de aquella época, descendientes del bando contrario, que me sigan llamando de vez en cuando para ver qué tal me van las cosas. Eso me conmueve. Hay personas que me han llegado al corazón. En la asociación no hemos sembrado odio ni nada. Nunca hemos actuado como monigotes de nadie”.

El 50 por ciento de los beneficios del libro se destinará a proyectos sociales. MANUEL CORERA
El 50 por ciento de los beneficios del libro se destinará a proyectos sociales. MANUEL CORERA

 

Entonces pasé el testigo a Antontxu Zabalza, a quien había pedido que me presentara desde la visión que él se había forjado de mí. Me conmovió con los halagos más reconfortantes que puede recibir un periodista. Se lo agradeceré eternamente, pero no me parece que sea digno de ellos, de ahí que prefiera no mencionarlos. Zabalza también recordó en tono jocoso lo “a gusto” que ambos nos comíamos los bocadillos de chistorra que nos preparaba Mirentxu mientras trabajábamos. Los asistentes respondieron al guiño con carcajadas.

Antes de concluir, dos niñas entregaron una rosa blanca a todos ellos. Pocos saben que esas dos pequeñas a las que adoro posiblemente sean las primeras que, a pesar de su corta edad, ya han tenido ese mismo gesto tanto con una víctima del terrorismo como con hijos de fusilados en la Guerra Civil. Les hacía tal ilusión participar que una de ellas había ahorrado dinero porque, como me aseguró convencida en cierta ocasión, compraría el libro aunque nadie lo hiciera. Sabían perfectamente lo que estaba ocurriendo entre aquellas cuatro paredes y, aunque no sean mis hijas, me sentí orgulloso de ellas. Aún hay padres capaces de educar en valores. Ese detalle debería invitarnos a la reflexión. A menudo, los más inocentes perciben con mucha más claridad la verdadera esencia de las cosas importantes.

Sólo nos faltaron Tomás y Ceci, que no pudieron acudir por motivos personales. EL INFORMADOR
Sólo nos faltaron Tomás y Ceci, que no pudieron acudir. EL INFORMADOR

 

Ni siquiera pude beber un vino ni probar los pintxos que elaboraron y sirvieron con gran mimo los miembros del taller de empleo del París 365. Había infinidad de personas a las que quería saludar. Me hubiera gustado disfrutar del momento más relajado porque no pude dedicar a todas ellas la atención que deseaba. Un amigo animó a mi padre para que se acercara hasta mí entre la gente e hiciera lo que tanto deseaba: darme un fuerte abrazo. No sé si merezco tanto amor, pero por primera vez en muchos meses todo tuvo sentido. Estoy seguro de que Tomás Dorronsoro también hubiera disfrutado de aquel momento.

EL RECONOCIMIENTO A ESTHER LEÓN EN AOIZ

No hubo tiempo para más. Había que recogerlo todo y preparar el acto del jueves en Aoiz, donde vecinos de la localidad, incluido su alcalde, Unai Lako, nos recibieron a todos con los brazos abiertos, especialmente a Esther León, cuyo padre da nombre a la Sala de Cultura del Ayuntamiento. Era su día, pero todos la arropamos, con la inevitable ausencia de Tomás y Ceci. Porque, en el fondo, nos sentimos bien juntos. Y, tal vez, porque la aventura que ha supuesto este libro para todos forma ya parte de esa reducida lista de recuerdos que uno idealiza con el paso de los años debido a su incalculable valor.

El coloquio se prolongó durante cerca de una hora. Esther León asombró a todos por su optimismo y relató algunos episodios de su vida que aparecen reflejados en ‘Unidos por la verdad 1936-2012′. Pero para no darse importancia, eludió hablar sobre sus anécdotas más sorprendentes. Y cuando una mujer me preguntó por qué decidí escribir un libro como éste tras haber vivido el periodismo “de los grandes titulares”, le respondí sin dudarlo: “Estas páginas me han ayudado a recordar por qué elegí esta profesión, a pesar de sus contradicciones y servidumbres”. El primer edil no tuvo reparos a la hora de ayudarme a transportar los bártulos hasta la planta baja. Y algunos de los asistentes nos agradecieron que hubiéramos acudido al municipio para compartir nuestra bonita experiencia con ellos.

Esther León, en el centro, fue la protagonista del acto de Aoiz. EL INFORMADOR
Esther León, en el centro, fue la protagonista del acto de Aoiz. EL INFORMADOR

 

A CASA DE LAS HERMANAS AGUIRRE

Aún quedaba la visita del viernes a la Casa de Cultura Fray Diego de Estella. Decenas de personas reconocieron con su presencia a los protagonistas, sobre todo a las hermanas Aguirre y a Josefina Lamberto. Esther León tampoco quiso perderse la presentación. Y tras dos días algo comedida, Josefina se soltó y compartió algunos de sus sentimientos con el público. Pero como le prometí, no dije nada que la hiciera llorar. Vecinos y parientes de Fortunato Aguirre animaron el ambiente y convirtieron la sala en un pequeño refugio para el recuerdo.

La única hermana viva de Maravillas volvió a esquivarme por enésima vez mientras hablaba con algunos de los asistentes. Aunque me preocupa que haga más esfuerzos de los necesarios, siempre logra escabullirse. Descolgó todos los carteles ante la atónita mirada de mi hermano. Le gusta ayudar. Es algo instintivo. A pesar de su edad, quiso llevar varias de las bolsas que más pesaban y, como no le dejamos, de regreso a Pamplona nos obsequió con unas pastas que le había dado Esther. Por una vez, no pude negarme. “Mi chico, estás en los huesitos. No puedes seguir tan flaquito. Te hace falta”, me reprochó con su ternura habitual.

Desconozco que ocurrirá a partir de mañana, si el libro gustará o no… Pero sé que todos volveremos a reunirnos para disfrutar de una comida en familia. Una comida en la que, con el trabajo ya hecho, brindaremos por la verdad. Porque durante estos meses hemos formado un equipo de veteranos y noveles que se han mantenido unidos por algo mucho más importante que nosotros mismos.

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